Esta oscilando en un in-between de normalidad y desgracia.
Cables y luces de navidad.
Imágenes que se proyectan en toda dirección, reconfortantes para el alma, te obligan a no querer salir de ahí. Es un mundo mejor. Es un mundo en el cual no es raro, fuera de lugar, aceptar la condición inestable del alma.
Pero si te encierras puede que no vuelvas a salir, ahogado en fantasías.
No logras entender la necesidad de desenredar los cables, pero lo intentas. Nada se puede ordenar jamas.
Pero no hay problema, es así, desordenado, anarquico, anormal.
Los que lo aceptan es porque no están ahí.
Los que lo odian es porque ya estuvieron ahí y no soportaron el desorden.
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